El juego en el niño se trata de un área ocupacional esencial, ya que es a través de él como va adquiriendo el desarrollo en diferentes aspectos (social, cognitivo, sensorio motor, perceptivo, afectivo, comunicativo) y llegando a ser un reflejo de su desarrollo. Es por ello que se convierte en una herramienta útil para lograr objetivos educativos y valorar a la vez su evolución. Los niños con discapacidad encuentran dificultades para desempeñar esta ocupación tan básica e importante. Debido a la gran diversidad de discapacidades (motoras, cognitivas, sensoriales, perceptivas, relacionales) es difícil establecer unas pautas globales que sean útiles para todos.
Lo primero es ver en qué situación está el niño, detectar cuáles son sus características y necesidades.